Lo que distingue a una confitería de un obrador industrial es lo artesano y de temporada. Avisar de cuándo empieza la campaña navideña, de las especialidades de cada época y de las fechas límite de encargo mantiene al cliente pendiente de ti todo el año, no solo cuando se acuerda.
Hecho para una confitería real: cuando la producción de un día se llena, lo marcas y deja de aceptar encargos para esa fecha, así no prometes más de lo que puedes hornear. Editas precios y novedades desde el móvil entre bandeja y bandeja.
Para una confitería lo importante es que el hambriento de turno no se te escape. Te hacemos una web ligera con carta digital editable, catálogo navideño y encargos y botones bien visibles para reservar, pedir o llegar. Cero plantillas genéricas: tu carta, tus fotos, tu tono.
Cada reserva que entra por plataformas de terceros te cuesta una comisión. Una web propia bien posicionada hace que muchos Confiterías te encuentren directamente y reserven sin intermediarios. Tú te quedas el margen completo.