Cómo funciona la publicidad en tu sector
En un ámbito donde circulan afirmaciones desmesuradas, la mejor estrategia es la contraria: dejar claro que esto no es un tratamiento médico, que no sustituye ninguna atención sanitaria y que quien tenga un problema de salud debe consultarlo con un profesional. Decirlo tú, y no a la defensiva, te separa inmediatamente de lo que da mala fama al sector.
Lo que sí puedes describir es la experiencia: cómo es la sesión, cuánto dura, si se está vestido, si hay contacto o no, si suena música, qué suele sentir la gente y qué no tiene por qué sentir. Esa descripción concreta resuelve la curiosidad de quien se lo está planteando y es mucho más útil que cualquier explicación conceptual.
Hay que evitar el error que hunde la credibilidad: prometer resultados, insinuar que aquí se resuelven enfermedades o presentar testimonios que sugieran curaciones. Además de ser problemático, ahuyenta a un público amplio y razonable que estaría dispuesto a probar algo planteado con humildad y sin grandilocuencia.
Y conviene atender a quien llega con escepticismo y curiosidad a la vez: alguien que no cree del todo pero quiere probar, que no quiere que le vendan nada raro y que agradecería que le hablaran con normalidad. Ese público es enorme y casi nadie le escribe a él, porque casi todo el contenido del sector está dirigido a convencidos.