Cómo funciona la publicidad en tu sector
Tu límite real es físico y conviene publicarlo: el tamaño del horno y de la línea determina qué piezas puedes tratar. Un cliente con una estructura grande necesita saberlo antes de fabricar, no después. Publicar dimensiones máximas, y también capacidad de lote, es información práctica que evita consultas imposibles y capta las que sí encajan.
Hay además una limitación de material: el proceso exige que la pieza aguante el paso por horno y que se comporte adecuadamente durante la aplicación. Eso descarta determinados materiales y conjuntos con componentes sensibles al calor. Explicarlo evita encargos que no se pueden hacer y demuestra que conoces los límites de tu propio proceso.
Como en todo recubrimiento, la preparación decide la duración: desengrase, tratamiento previo, eliminación de óxido o de pintura anterior. Un acabado perfecto sobre una pieza mal preparada se levanta con el tiempo. Explicar qué preparación se aplica, y qué pasa si la pieza llega en mal estado, evita la reclamación a los dos años.
Y el color y el acabado no son solo estética: hay diferencias en resistencia a la intemperie, a los rayos del sol, al rozamiento o a la limpieza. Preguntar dónde va la pieza y recomendar en consecuencia, en lugar de aplicar lo que el cliente ha elegido por catálogo, es asesoramiento que se agradece y que evita decoloraciones prematuras.