Cómo funciona la publicidad en tu sector
En la mentoría no se contrata una metodología: se contrata a alguien. Por eso todo depende de lo que se pueda verificar de esa persona: qué ha hecho, dónde, con quién, con qué resultados comprobables. Una trayectoria concreta vale infinitamente más que cualquier descripción del programa, y sin ella no hay argumento que sostenga el precio.
El problema es que el sector está lleno de humo: gente que mentoriza sobre algo que no ha hecho nunca, promesas grandilocuentes, lenguaje vacío. Eso hace que el cliente potencial llegue escéptico, y también que la concreción destaque: decir exactamente con quién trabajas, en qué situaciones ayudas y en cuáles no, y qué no vas a poder resolver, distingue de inmediato.
La conversión natural no es la venta directa sino una primera sesión de diagnóstico: una conversación donde se entiende el problema y se dice con honestidad si hay encaje. Además de convertir mejor, filtra a quien no encaja, que en un servicio tan personal es tan importante como captar, porque un cliente equivocado consume un tiempo que no se recupera.
Y hay que asumir que es una decisión larga: el precio suele ser alto y lo que se contrata es una relación. La gente te sigue, lee lo que publicas, escucha cómo hablas y decide meses después. Estar presente de forma constante, con contenido que muestre cómo piensas, funciona mucho mejor que una campaña que pide una compra inmediata.