Cómo funciona la publicidad en tu sector
El primer mensaje es incómodo para muchas empresas: el exceso de stock no es prudencia, es un colchón que esconde problemas de planificación, de calidad y de proveedores, y que además inmoviliza dinero y ocupa espacio. Explicar ese doble coste —el financiero y el que impide ver lo que falla— cambia una conversación que suele darse por cerrada.
El segundo riesgo es de concentración: depender de un único proveedor, de una única fábrica o de una única ruta funciona perfectamente hasta el día que no funciona. Muchas empresas lo han sufrido y aun así no han cambiado nada. Plantear alternativas y planes de respaldo es un trabajo concreto que se entiende de inmediato.
El problema organizativo de fondo suele ser que compras, producción y ventas no se hablan: se compra sin saber lo que se va a vender, se promete al cliente lo que no se puede fabricar, se produce lo que no se ha pedido. Esa desconexión cuesta mucho dinero y no se arregla con una herramienta, sino con una forma de trabajar.
Y conviene aterrizar el servicio al cliente: plazos que no se cumplen, pedidos incompletos, entregas tarde. Es lo que el cliente percibe y por lo que cambia de proveedor, y casi siempre tiene su origen aguas arriba, en la planificación. Conectar un problema comercial visible con su causa logística invisible es lo que convence a una dirección.