Cómo funciona la publicidad en tu sector
El rasgo que define esta venta es que no hay catálogo: hay lo que ha entrado hoy, en la cantidad que ha entrado y al tamaño que sea. Eso es imposible de gestionar como una tienda normal, pero es justamente lo que hace atractiva la compra: comprar lo que acaba de llegar, en su temporada, sin elegir de una lista congelada.
La herramienta que hace funcionar el modelo es el aviso diario: publicar cada mañana qué hay, a qué precio y hasta qué hora se puede reservar. Quien recibe ese aviso decide en minutos, y la venta se cierra antes de que el producto llegue siquiera al mostrador. Es sencillo, cuesta poco y es lo que separa una lonja que vende directamente de una que espera a que pase gente.
El cambio de fondo es saltar al intermediario: vender directamente al consumidor o al restaurante cambia por completo el precio que recibe quien ha salido a faenar. No sustituye a la venta tradicional, pero un porcentaje vendido directamente mejora las cuentas de forma notable y crea una relación con el cliente que no existía.
Y hay un activo que casi nadie usa: la gente. Enseñar quién descarga, cómo es la subasta, qué se ha pescado hoy y qué artes se usan es contenido auténtico que no se puede fabricar y que conecta con un consumidor cada vez más interesado en saber de dónde viene lo que come. Además refuerza el arraigo local, que es donde está la clientela fiel.