Cómo funciona la publicidad en tu sector
El dato que más cambia la conversación es que las estrías recientes, rojizas, responden mucho mejor que las antiguas y blancas, que ya son tejido cicatricial establecido. Explicarlo al principio ajusta la expectativa, orienta al cliente sobre si conviene actuar cuanto antes y demuestra un criterio que la mayoría de centros no comunica.
Se busca por origen, y cada uno tiene su emoción: el embarazo, el crecimiento en la adolescencia, los cambios de peso, el aumento de masa muscular. Separarlos permite hablar con el tono adecuado a cada caso, porque la estría del posparto y la del adolescente no se viven igual ni las busca la misma persona.
Hay una carga emocional importante: mucha gente evita la playa, se tapa o lo lleva mal desde hace años. Un tono respetuoso, sin culpabilizar y sin hablar de imperfecciones a corregir, convierte mucho mejor que el lenguaje habitual del sector, que a menudo hace sentir peor a quien ya llega tocado.
Y lo que nunca se puede hacer es prometer que desaparecen. La publicidad de tratamientos estéticos no permite garantizar resultados, y en estrías la desaparición completa no es un resultado realista. Hablar de mejora del aspecto, de textura y de color, y ser claro con lo que depende de cada piel, es lo correcto y además lo que evita reclamaciones.