Cómo funciona la publicidad en tu sector
Hay un dato que condiciona todo tu negocio: la acción por despido tiene un plazo de caducidad de días hábiles muy contados desde la comunicación. Mucha gente no lo sabe, deja pasar semanas pensando que ya reclamará, y cuando consulta ya no hay nada que hacer. Publicar ese plazo con claridad es el contenido más útil que puedes escribir.
Eso convierte tu captación en una carrera contra el reloj: quien acaba de recibir una carta busca esa misma tarde o al día siguiente. No hay margen para construir relación previa: hay que estar visible exactamente en ese momento, con información clara y con una vía de contacto rápida, porque la alternativa es que consulte a otro o que no consulte a nadie.
El cliente llega en caliente: acaba de perder su empleo, tiene miedo económico, a veces vergüenza y casi siempre enfado. Un tono sobrio y práctico, que explique qué se puede hacer y qué no, funciona mucho mejor que la promesa de una indemnización alta, que además no se puede garantizar porque depende de hechos y calificación.
Y hay un cliente muy distinto: la empresa. No llega con urgencia sino con prevención: contratos, despidos bien hechos, inspecciones, convenios, planes de igualdad, conflictos internos. Es trabajo recurrente y planificable que equilibra la irregularidad del particular, y se convence con criterios distintos: experiencia, seguridad jurídica y evitar problemas.